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La actitud de los seguidores de Jesús. (Meditación para el Domingo XIII del Tiempo Ordinario del Ciclo C).

   Meditación.

   La actitud de los seguidores de Jesús.

   Estimados hermanos y amigos:

   Deseo haceros una serie de comentarios con respecto a la forma que tenemos de vivir nuestra fe. En el Evangelio de hoy encontramos una serie de miras con respecto a la fe que profesamos, las cuales pueden sernos muy útiles, para hallar la forma más adecuada de vivir en la presencia del Señor, no sea que nos suceda que, creyendo que somos cristianos intachables, estemos haciendo lo que no es correcto a los ojos de Dios.

   1. El poder de la fe.

   Nuestro Señor, junto a sus Apóstoles, quería reposar en una aldea de Samaria, pero los samaritanos, al saber que se dirigía a Jerusalén, no lo recibieron, dado que se informaron de que iba a encontrarse con sus rivales en la vivencia y aplicación de la fe. Los samaritanos quisieron transmitirle a Nuestro Señor el siguiente mensaje: Si quieres ser nuestro amigo, tendrás que acostumbrarte a nuestra forma de pensar y proceder. En ciertas circunstancias, nosotros, los cristianos, nos parecemos mucho a los samaritanos que rechazaron al Hijo de María, ya que a veces no nos ponemos de acuerdo para contemplar nuestra fe, ni con nuestros hermanos que forman parte de nuestra Iglesia -o de nuestra congregación-, ni con nuestros hermanos que, aunque no comparten nuestra fe totalmente, son cristianos. Mientras les digamos a nuestros hermanos de fe que tienen que pensar y actuar como lo hacemos nosotros, lo único que haremos es impedir el hecho de mantener buenas relaciones con ellos, lo cual, sin duda alguna, perjudicará el hecho de que el Evangelio siga siendo difundido, dado que el mundo se sentirá impulsado a rechazar nuestra fe, si ve que no nos ponemos de acuerdo entre nosotros para vivir nuestras creencias. Aunque creamos que disponemos del conocimiento de la verdad absoluta, no hemos de monopolizar la misma, pues, si los cristianos estamos divididos, no hemos de olvidar que Dios sacará provecho de ello en beneficio de nuestra conversión y por tanto de nuestra salvación.

   2. Juan y Santiago.

   El fundamentalismo religioso está exterminando muchas vidas, y está empobreciendo las posibilidades que los predicadores tenemos para conseguir que el mundo abrace nuestra fe.

   ¿Cómo podemos explicarles a un cristiano poco formado en el conocimiento de nuestra fe o a un ateo que nuestro Dios del amor permite que se prolongue el conflicto entre palestinos e israelíes?

   Los errores que cometemos los creyentes de todas las religiones afectan negativamente a la difusión de la Palabra de Dios, ya que el mundo no comprende cuál es la causa por la que, mientras muchos creyentes vemos en Nuestro Criador al Dios del amor, otros ven en Él a un asesino implacable a quien le tienen tanto miedo que son capaces de matar a sus prójimos e incluso también llegan a suicidarse con tal de alcanzar la gloria.

   Juan y Santiago le pidieron permiso a Jesús para que Nuestro Señor les permitiera arrojarles fuego celestial a los samaritanos que no les dejaron pernoctar en su aldea. Jesús quería que sus seguidores comprendieran que el fundamentalismo religioso es tan peligroso para  quienes lo viven desde el ejercicio de su poder como para quienes lo padecen.

   3. Señor, te seguiré donde vayas.

   Jesús debió sorprenderse cuando uno de entre la multitud le dijo: Señor, te seguiré adonde quiera que vayas. Quizá nos ha sucedido que hemos terminado de vivir unos ejercicios espirituales con una gran fe, la cual se ha extinguido de nuestros corazones en cuestión de pocos días e incluso de escasas horas. Jesús no se manifestó en contra de aquel que le manifestó el deseo de ser su seguidor, pero sí le dijo que analizara bien el sacrificio que significaría para él el hecho de abrazar nuestra fe. No hemos de tener prisa a la hora de formarnos en el conocimiento de nuestra fe, pero la citada formación ha de ser constante y la aplicación de los valores cristianos a nuestra vida ha de caracterizar nuestra existencia.

   4. Sígueme sin vacilar.

   Parece excesivo el hecho de que Jesús no le permitiera a uno de sus seguidores que sepultara a su padre antes de convertirse en su seguidor para no volver la vista atrás. Este hecho es significativo, dado que los nazires no podrían permanecer cerca de un cadáver, ni aun en el caso de que el mismo fuera de un familiar suyo. Jesús sabía que la ley del nazareato era muy dura, así pues, Él mismo no la aplicaba dado que nunca huyó de la presencia de ningún cadáver para evitar el hecho de ser juzgado como un traidor al cumplimiento de sus votos. Este hecho significaba para Jesús que aquel hombre que le pidió que le admitiera entre sus discípulos, le aceptó, independientemente de lo que, los muertos, los miembros de la antigua condición humana y por tanto débil, pensaran de Él.

   ¿Somos capaces de vivir nuestra fe independientemente de que quienes no creen en Dios nos juzguen negativamente?

   5. No mires atrás.

   Finalmente, otro hombre le pidió al Señor que le dejara despedirse de sus familiares para convertirse en su seguidor, pero Jesús le dijo: Si te has decidido a ser mi discípulo, no mires atrás, pues, si no te decides a seguirme, yo perderé a un hermano, y tú no me dejarás santificarte.

   ¿Cuál es nuestra conducta ante Cristo que pasa ante nosotros pidiéndonos que nos convirtamos al Evangelio?

joseportilloperez@gmail.com

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