Introduce el texto que quieres buscar.

Meditación para la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista (24 de junio).

   Nota: Creo oportuno considerar el Evangelio meditado en esta reflexión en esta ocasión.

   Meditación de MT. 11, 25-27.

   1. Ayer pudimos meditar cómo Nuestro Hermano Jesús cayó en un profundo estado de desaliento. Nuestro Señor, el Místico acostumbrado a encontrar consuelo en Dios, oró en alta voz, en público. La oración de Jesús no estaba escrita con anterioridad para ser aplaudida por los oyentes. Jesús oró con las palabras que le salieron del alma. Muchos cristianos hemos aguantado nuestra necesidad de orar ante la gente para que nadie se ría, no de nuestra fe, sino, de nuestro amor propio. Jesús sintió la necesidad de orar, y, no podía aguantar el deseo de dirigirse al Padre, y, como estaba pronunciando un discurso para enviarnos a predicar a todos los cristianos de todos los tiempos, para no dejarnos pensando que había concluido su discurso, decidió orar en voz alta.

   2. Nótese algo extraño en la oración de Jesús con respecto a nuestra actitud orante. Cuando nos encontramos deprimidos, le pedimos a Dios que nos fortalezca, pero a Jesús no se le ocurrió otra cosa que darle gracias al Padre por permitir una tristeza y un desaliento que concluyeron en una oración pronunciada a viva voz.

   3. Una vez concluida la oración, Jesús se sintió con fuerza para arrastrar el dolor y la miseria del mal humano, tal como meditaremos mañana.

joseportilloperez@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja aquí tus peticiones, sugerencias y críticas constructivas