7. Hagamos un compromiso que nos impulse a vivir las enseñanzas que hemos extraído de la Palabra de Dios, expuesta en MT. 2, 1-12.
Comprometámonos a hacerle un regalo a Jesús durante la próxima semana. Tal regalo puede ser la asistencia a la Eucaristía uno o varios días, la recitación de una oración, o el servicio a un necesitado de nuestras dádivas espirituales y/o materiales.
Escribamos nuestro compromiso para recordarlo constantemente, y, según lo cumplamos, aumentará nuestro amor a Dios, y a sus hijos los hombres.
8. Oración personal.
Después de hacer unos minutos de silencio, expresamos verbalmente lo que pensamos, con respecto al texto bíblico que hemos considerado, y a la reflexión del mismo que hemos hecho.
Ejemplo de oración personal:
Querido Jesús:
Gracias por venir a nuestro encuentro como un Niño necesitado de amor y cuidados, para enseñarme a no sentir vergüenza, cuando mis familiares y amigos, sepan que soy débil. En mis momentos difíciles, quienes me vean debilitado, sabrán que soy semejante a Ti, cuando experimentaste mis padecimientos.
Gracias por ser un ejemplo de humildad digno de ser imitado, pues el deseo de destacar en mi ambiente, puede hacerme querer considerarme superior a mis familiares y amigos, y ello puede separarme de Ti, si me hace pecar.
Gracias por amarme incondicionalmente, pues ello me ayuda a comprender que el amor es mi riqueza definitiva, porque la he recibido de Ti.
Gracias por tu empeño en enseñarme a experimentar tu grandeza a partir de la vivencia de mi pequeñez.
9. Oración final.
Leamos y meditemos el Salmo 72, pensando en cómo Dios Padre glorificó, a Cristo Rey.
José Portillo Pérez espera peticiones, sugerencias y críticas constructivas, en
joseportilloperez@gmail.com