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Buscad a Dios mientras se deja encontrar, llamadle mientras está cerca de vosotros. (Meditación de la primera lectura optativa de los Ciclos A y B de la fiesta del Bautismo del Señor).

   Meditación.

   1. Buscad a Dios mientras se deja encontrar, llamadle mientras está cerca de vosotros.

   Meditación de IS. 55, 1-11, primera lectura optativa de los Ciclos A y B.

   La comida cuesta dinero, no dura mucho tiempo, y satisface nuestras necesidades físicas. Dios desea ofrecernos un alimento por el que no tendremos que pagar dinero, cuya duración es eterna, y nos nutrirá espiritualmente. ¿Cómo podemos obtener tan preciado alimento? Vamos al encuentro del Señor (IS. 55, 1), escuchemos su Palabra para aplicarla posteriormente a nuestras vidas (IS. 55, 2), y busquemos y clamemos a Dios, por medio de la oración (IS. 55, 6). La salvación divina es gratuita, pero necesitamos recibirla vehementemente.

   Dios pactó con David darle a su pueblo prosperidad y evitarle las amenazas de otras naciones y las guerras, pero el pacto fue incumplido por los hombres. A pesar de esto, Dios perdona y siempre está dispuesto a renovar la promesa de salvar a su pueblo. No nos apartemos del cumplimiento de la voluntad divina aunque cometamos errores, porque Dios jamás se cansará de esperarnos para que cumplamos su voluntad, que consiste en que alcancemos la plenitud de la felicidad.

   Dios no quiere apartarse de nosotros, pero a menudo nos separamos de Él o construimos muros que se interponen entre Nuestro Santo Padre y nosotros. No esperemos que se nos debilite la fe o a tener graves dificultades para relacionarnos con Nuestro Padre común, porque entonces tener fe en la Santísima Trinidad será muy difícil para nosotros, por causa de la visión que tendremos de las circunstancias que consideremos adversas. Relacionémonos con Dios antes de que sea demasiado tarde para ello.

   No podemos adaptar a Dios al cumplimiento de nuestra voluntad, porque su amor, su sabiduría y su poder nos superan. Dado que somos más imperfectos que Dios, si queremos alcanzar la plenitud de la dicha, somos nosotros quienes necesitamos cumplir la voluntad divina.

José Portillo Pérez.
joseportilloperez@gmail.com