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¿Qué hacemos para preparar la venida del Señor? (Meditación del Evangelio del Domingo III de Adviento del Ciclo C).

   Meditación.

   3. ¿Qué hacemos para preparar la venida del Señor?

   Meditación de LC. 3, 10-18.

   Cuando faltan escasos días para que celebremos la primera venida de Jesús al mundo, la Iglesia, por medio del texto evangélico que estamos considerando, nos insta a que nos preguntemos, qué hemos de hacer, para disponernos a recibir al Señor, en sus dos venidas. Quizás no estamos haciendo nada para disponernos a recibir al Señor, o, probablemente estamos haciendo algo para prepararnos a recibir al Mesías, pero podemos hacer más cosas de las que estamos haciendo, aunque no las hacemos, porque no nos entregamos plenamente, al cumplimiento de la voluntad del Señor.
   El mensaje predicado por San Juan Bautista no es para indiferentes ni egoístas, sino para quienes desean vivir haciendo justicia.
   ¿Cómo podemos hacer justicia los cristianos? Podemos compartir lo que tenemos con quienes tienen una posición social inferior a la nuestra, hacer nuestro trabajo lo mejor que podamos, aunque se dé el caso de que no esté bien remunerado, y contentarnos con nuestro salario. No es incorrecto el hecho de aspirar a tener un sueldo mejor que el que tenemos actuando honradamente, pero, cometer fraude, no es algo digno de cristianos.
   Los romanos reunían dinero por medio de la recaudación de impuestos. Los cobradores de impuestos -conocidos como publicanos-, aumentaban considerablemente su sueldo, exigiéndoles a los contribuyentes cantidades de dinero muy superiores a las que debían exigirles. El hecho de no pagarles a los recaudadores las cantidades de dinero que exigían, significaba para la gente tener que afrontar represalias. San Juan Bautista decía que, a pesar de que tales recaudadores de impuestos traicionaban a sus hermanos de raza por dinero, podían ser aceptos por Dios, si cambiaban su conducta. San Juan no les exigió a los publicanos que dejaran de ser recaudadores de impuestos, sino que realizaran su trabajo honradamente.
   El mensaje de San Juan Bautista podía haber sido aceptado por los saduceos y fariseos, pues los primeros constituían la clase sacerdotal gobernante, y los segundos actuaban como instructores religiosos, y ayudaban a los huérfanos y viudas obteniendo por ello todo el dinero que podían. A pesar de ello, el mensaje de San Juan se arraigó en los pobres, los publicanos, los criminales y los soldados romanos, pues todos ellos eran discriminados, por causa de lo que hacían.
   ¿Podrían creer los pobres que verdaderamente dios se compadecería de ellos?
   ¿Actuarían los publicanos en su trabajo honradamente, contentándose con sus sueldos, para vivir como buenos creyentes en Dios?
   ¿Cambiarían los criminales de conducta, para prepararse a recibir al Mesías?
   ¿Se privarían los soldados romanos de extorsionar a aquellos de quienes se aprovechaban para obtener dinero fácil?
   ¿Y nosotros, seguiremos trabajando para perfeccionarnos para recibir al Señor en su Parusía, siendo dignos de vivir en la presencia de Nuestro Padre común?

José Portillo Pérez
joseportilloperez@gmail.com