Meditación.
La misión del Bautista es nuestra misión.
El Domingo anterior recordamos por medio del Evangelio de San Marcos (MC. 13, 33-37) que estamos alerta mientras esperamos que Jesús venga por segunda vez a nuestro encuentro. El hecho de permanecer vigilantes implica para nosotros la posibilidad de continuar llevando a cabo la misión de San Juan el Bautista, así pues, de la misma manera que el hijo del sacerdote Zacarías preparó a aquellos de sus contemporáneos que oyeron su mensaje a recibir al Mesías en su primera venida, a nosotros se nos da la posibilidad de fortalecer nuestra fe y de predicarles la Palabra de Dios a quienes estén dispuestos a recibir a Nuestro Señor en su Parusía. Este nuevo año litúrgico que empezamos a vivir el pasado día 30 de noviembre estará cargado de oportunidades que podremos aprovechar para acercar a nuestros prójimos a Dios. Existen ciertos tiempos litúrgicos en los que asisten a las celebraciones eucarísticas muchos católicos no practicantes y otros no creyentes que no lo hacen durante el resto del año, así pues, hemos de aprovechar el acercamiento de todos ellos a la Iglesia para inculcarles parte de nuestro conocimiento bíblico. Es necesario que no nos guardemos nuestro conocimiento de Dios y que lo compartamos con quienes carecen del mismo y por lo tanto no conocen o no han podido aceptar la esperanza que tanto necesitamos, sobre todo cuando somos atribulados. Pensemos en las palabras con que San Pedro elogió a Noé, y pensemos también en la necesidad que tiene la humanidad de que se le predique el Evangelio, pues el Apóstol dijo que Noé fue "pregonero de la justicia divina" (2 PE. 2, 5).
¿Quién era San Juan Bautista? El ángel que le anunció al padre del último de los Profetas el nacimiento de su hijo le dijo las palabras que encontramos en LC. 1, 13-17.
Ojalá pueda decirse de nosotros lo que el ángel le dijo a Zacarías cuando le anunció el futuro nacimiento del Precursor del Mesías, es decir, que su descendiente sería "grande ante el Señor" (LC. 1, 15).
¿Cuál sería la causa de esa grandeza que caracterizaría al último de los Profetas? Las palabras angélicas nos recuerdan que el Bautista no llevó a cabo su misión basándose en su propia capacidad para cumplir el deber que le había sido encomendado por Dios, pues el hijo de Isabel actuó bajo la inspiración del Espíritu Santo.
Las palabras del ángel referentes a que el Profeta sobre cuya misión estamos considerando no tomaría alcohol (LC. 1, 15), nos recuerdan que él tenía que vivir como un nazareo o nazir, es decir, como un hombre consagrado a Dios hasta el punto de no constituir una familia y de no preocuparse de sufrir por las necesidades por las que siempre luchamos los trabajadores. Podemos comprobar que en el Bautista se cumplieron las siguientes palabras de Jesús: (MT. 6, 33), así pues, si consideramos que la Iglesia es el Reino de Dios en la tierra y que adquiriendo el conocimiento de Dios viviremos como buenos cristianos, comprobamos que el estudio de la Biblia, la vivencia de nuestra fe y la manuntención de nuestras familias le dan sentido a nuestra existencia, pues todo ello está relacionado con el propósito para el que Nuestro Padre común nos ha creado.
Pidámosle a Dios que nos ayude a llevar a cabo la misión que nos ah sido encomendada, de la misma forma que le sucedió a San Juan el Bautista, según leemos en la Biblia un fragmento de la oración con que Zacarías alabó a Dios y anunció el futuro profético de su unigénito: (LC. 1, 76-79).
La manera de vivir que tenía el Bautista nos llama mucho la atención, pues en la Biblia leemos: (MC. 1, 6). Para comprender la manera de vivir que tenía San Juan, recordaremos que él fue educado por los esenios, los cuales vivían alejados del mundo para evitar pecar. Si somos cristianos practicantes, seguro que marcamos la diferencia en nuestro medio, evitando todas las acciones que suponen contradecir la fe que profesamos. No es necesario recordar que en ciertas situaciones puede sernos muy difícil el hecho de mantenernos firmes en la profesión de nuestra fe, así pues, a este respecto lo pasan muy mal muchos jóvenes, cuando sus amigos no creyentes ejercen presión sobre ellos, por ejemplo, para que se embriaguen los fines de semana, diciéndoles que, no por divertirse un poco, van a ser más buenos o más malos. Nosotros al renunciar al abuso del alcohol no pretendemos presentarnos ante el mundo como las personas más intachables, pues sólo nos aplicamos las siguientes palabras del Apóstol: (EF. 4, 17-22).
El Bautista predicaba un bautismo que habían de recibir quienes se arrepintieran de sus pecados (MC. 1, 4. 8).
¿Tan fácil es ser cristiano como para que el hecho de que yo sea bautizado me sea suficiente como para que se me perdonen todos mis pecados independientemente de lo graves que sean mis acciones ilícitas según la Ley de Dios? Para nosotros no es tan fácil ser cristianos, pues San Pablo escribió: (EF. 4, 23-25). El hecho de vestirnos de la personalidad de Cristo significa que defenderemos los valores por los que él se esforzó por difundir hasta el extremo de dejarse crucificar. Yo sé que mucha gente se pregunta: ¿Dónde están los cristianos? Es cierto que los Domingos vemos a muchos cristianos celebrando la Eucaristía y orando delante de las imágenes de los Santos que veneran, pero no sabemos cuáles son las acciones que los mismos llevan a cabo para beneficiar a sus prójimos, no porque no hacen el bien, sino porque se aplican a rajatabla las palabras de Jesús: (MT. 6, 1-4).
Concluyamos esta meditación pensando que, a pesar de que no estamos capacitados para cambiar el mundo con el fin de que la voluntad de Dios se cumpla de forma que las miserias características de este tiempo sean eliminadas de la tierra, nosotros sí somos capaces de cambiar gradualmente.
Padre Santo, no sólo te pedimos por los que ya caminan, sino por quienes están empezando a caminar, y por quienes tienen dificultades en su camino, las cuales pueden paralizar a los mismos, con el fin de que se desesperen ante la visión de sus problemas, y por ello dejen de buscar la luz de tu rostro.
José Portillo Pérez
joseportilloperez@gmail.com