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Fortalezcamos nuestras familias y contribuyamos a edificar nuestras comunidades. (Meditación de la segunda lectura del Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario del Ciclo C).

   Meditación.

   2. Fortalezcamos nuestras familias y contribuyamos a edificar nuestras comunidades.

   Meditación de 2 TES. 3, 7-12.

   Los tesalonicenses acogieron con alegría el mensaje que San Pablo les predicó, y fueron un gran ejemplo de fe, no sólo en su vida ordinaria, sino en medio de persecuciones. A pesar de ello, ora por la rápida marcha del Apóstol de Tesalónica, por causa de una emboscada que le tendieron los judíos enemigos del Cristianismo, ora por la creencia de éste referente a que el fin del mundo estaba a punto de acaecer de un momento a otro, y por causa de la primera Carta que San Pablo les escribió, haciendo referencia a su citada creencia, muchos creyentes se despreocuparon totalmente de sus actividades cotidianas, creyendo que el mundo estaba a punto de ver su fin, tal como hacen muchos sectarios actualmente.

   El texto de San Pablo que estamos meditando, no solamente nos enseña a no descuidar nuestras ocupaciones cotidianas, sino que también nos enseña a no convertirnos en parásitos ni en nuestros hogares, ni en el trabajo, ni en las comunidades cristianas físicas o virtuales de que formamos parte, esperando que otros hagan el trabajo que nos corresponde.

   Tengamos en cuenta que, la existencia de un sólo parásito en una comunidad, da lugar a muchos malentendidos, lo cual puede repercutir en contra de todos los creyentes de dicha comunidad. Yo mismo trabajé durante unos tres años en una pequeña iglesia abandonada como catequista, ayudante de catequistas, lector y animador de cantos. Nunca faltaron quienes intentaran desvalorar mi trabajo, sin tener en cuenta que les dedicaba a mis actividades parroquiales muchas horas a la semana. La situación de quienes querían impedir mi trabajo e incluso adaptar el mismo a sus gustos, dio lugar a que un sacerdote me dijera: "No te lo ordeno, sino que te sugiero que dejes de trabajar en esa Iglesia si quiera una buena temporada, para ver si, el no estar allí, tiene la consecuencia de que se te respete como mereces. Las personas tenemos el defecto de no valorar lo que tenemos hasta que lo perdemos, así pues, valora mi consejo". El citado sacerdote vio mal que otros intentaran aprovecharse de mi trabajo y de mi deficiencia visual para quedar bien, como si los tales me hubieran enseñado a hacer mi trabajo bien hecho.

   ¿Trabajamos en nuestras comunidades físicas y/o virtuales, o somos meros espectadores/consumidores de los recursos y el trabajo del personal religioso y laico que trabaja en las mismas?

   En el caso de que trabajemos en nuestras comunidades, nos esforzamos para edificar las mismas, damos órdenes y no hacemos nada, o nos dedicamos a atentar contra la estima de quienes hacen todos los trabajos?

joseportilloperez@gmail.com

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