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Las relaciones entre padres e hijos vistas desde el punto de vista de los autores de la biblia. (Meditación de la primera lectura de la fiesta de la Sagrada Familia de los ciclos A, B y C).

   Meditación.

   1. Las relaciones entre padres e hijos vistas desde el punto de vista de los autores de la Biblia.

   Meditación de ECLO. 3, 2-6. 12-14.

   Sabemos que los judíos vivían en tribus, en las que, cuanto más años tenían sus miembros, más poder tenían los tales sobre los que eran más jóvenes que ellos. La ancianidad indicaba sabiduría, y la juventud era signo de inexperiencia vital. Es por ello que se nos dice en el capítulo 3 del libro Eclesiástico, lo siguiente:
   V. 1. Quienes escuchen los consejos de sus padres y los pongan en práctica se salvarán. Las mujeres eran consideradas menos inteligentes que los hombres, y por ello era una pérdida de tiempo enseñarles las Sagradas Escrituras. Ellas tenían que vivir sometidas a sus padres hasta que se casaban, y se sometían a sus maridos. No tenían libertad ni para tomar decisiones, e incluso los votos que le hacían a Dios tenían que ser aprobados o rechazados por sus padres o cónyuges.
   V. 2. La honra de los padres es superior a la de los hijos, y las madres tienen derecho a ser amadas por sus hijos, pues los padres son más merecedores de respeto y obediencia que las madres.
   V. 3. Quienes honran a sus padres hacen un sacrificio de expiación por sus pecados.
   V. 4. Quienes respetan a sus madres acumulan tesoros recibidos por Dios.
   V. 5. Quienes honren a sus padres, recibirán la honra por parte de sus hijos, y Dios escuchará sus oraciones.
   V. 6. Quienes respeten a sus padres vivirán muchos años, y quienes obedezcan a Dios confortarán a sus madres.
   V. 7. Quienes temen al Señor honran a sus padres, y los sirven como si fueran sus amos.
   V. 8. Quienes deseen ser bendecidos por sus padres, deben honrarlos con sus palabras y obras.
   V. 9. Las bendiciones de los padres estabilizan las familias de sus hijos, y las maldiciones de las madres desestabilizan los pilares fundacionales de las familias.
   V. 10. Nadie debe alegrarse cuando su padre sea deshonrado.
   V. 11. La plenitud de la felicidad de los hombres depende de cómo honran a sus padres, y las madres deshonradas avergüenzan a sus proles.
   V. 12. Los hijos deben cuidar a sus padres en su ancianidad, y jamás deben causarles tristeza por ningún motivo.
   V. 13. Los hijos deben ser indulgentes con sus padres ancianos y débiles.
   V. 14. Quienes sean compasivos con sus padres, serán recordados por Dios por causa de este hecho, y por ello podrán reparar sus pecados.
   V. 16. Quienes abandonan a sus padres blasfeman contra Dios, y quienes irritan a sus madres son malditos del Señor.
   Teniendo en cuenta lo expuesto en el capítulo 3 del Eclesiástico, es comprensible el texto de EF. 6, 1-3, y motivo de escándalo el texto del versículo siguiente, -el 4-, ya que los hijos tenían prohibido el hecho de juzgar el pensamiento de sus padres, y debían obedecerlos como si fuesen sus amos.
   Notemos como los hechos de ser favorecidos por Dios y bendecidos por los padres fueron utilizados por el autor del texto que estamos considerando para presionar a los hijos, con el fin de que se aplicaran sus proverbios.
   En nuestro tiempo el texto que hemos considerado brevemente deja mucho que desear, ya que en Occidente los hijos no son esclavos de los padres, y somos conscientes de que no todos los padres se amoldan al cumplimiento de la voluntad de Dios. Hemos evolucionado y por ello necesitamos negociar la manera en que padres e hijos vamos a relacionarnos con el fin de contribuir a hacernos felices y de hacernos el menor daño posible.

José Portillo Pérez
joseportilloperez@gmail.com