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Consejos apostólicos para quienes deseen ser fieles seguidores de Jesús. (Meditación de la segunda lectura de la fiesta de la Sagrada Familia de los Ciclos A, B y C).

   Meditación.

   2. Consejos apostólicos para quienes deseen ser fieles seguidores de Jesús.

   Meditación de COL. 3, 12-21.

   San Pablo nos hace seis recomendaciones muy dignas de ser tenidas en cuenta en los primeros cinco versículos del fragmento de su Carta a los Colosenses que estamos considerando brevemente.
   1. Adoptemos y apliquemos a nuestra manera de vivir la misericordia del Señor. Amemos y perdonemos a nuestros prójimos los hombres como Jesús nos ama y perdona a nosotros (COL. 3, 12-13). Si sentimos que Dios nos ha perdonado a nosotros, perdonemos a quienes nos han ofendido, porque merecemos ser felices, no tiene sentido el hecho de acumular resentimientos cuya finalidad es hacernos sufrir inútilmente, y quienes nos han herido también tienen derecho a ser amados, porque, tanto ellos como nosotros, somos hijos del Dios del amor.
   2. Vivamos inspirados en el amor que nos ha manifestado el Dios Uno y Trino, el cual nos induce a ser buenos cumplidores de la voluntad divina (COL. 3, 14). Si pretendemos aplicarnos las virtudes divinas sin amar a Dios, y sin amarnos nosotros y sin amar a nuestros prójimos, distorsionaremos el propósito de Dios para con nosotros (1 COR. 13, 3).
   3. Oremos para que la paz de Cristo reine en nuestros corazones (COL. 3, 15A). Aunque todos los cristianos no mantengamos las mismas opiniones, no permitamos que nuestras diferencias nos separen, porque lo nuestro es vivir vinculados por el amor. Tomemos la decisión de satisfacer las necesidades de nuestros prójimos los hombres en cuanto ello nos sea posible y sea conveniente para los tales. Si los cristianos no resolvemos los conflictos que nos caracterizan, debilitaremos nuestra fe, y evitaremos que muchos no creyentes se hagan seguidores de Jesús.
   4. No olvidemos jamás ser agradecidos para con Dios y quienes nos han beneficiado (COL. 3, 15B).
   5. Tengamos en cuenta siempre la Palabra de Dios para aplicarla a nuestra manera de hablar y actuar con el fin de llegar a ser buenos seguidores de Jesús (COL. 3, 16).
   6. Actuemos sin dejar de pensar que somos testigos y representantes de Cristo Resucitado (COL. 3, 17). ¿Qué impresión tienen nuestros prójimos de Jesucristo cuando hablan con nosotros y conocen cómo profesamos nuestra fe?
   En la segunda parte del texto paulino que estamos considerando (COL. 3, 18-21), el Apóstol nos instruye sobre las relaciones familiares. En primer lugar, San Pablo insta a las mujeres a subordinarse -o someterse- a sus maridos. Muchos autores actuales consideramos que el poder en el matrimonio no debe ejercerlo quien tenga el carácter más fuerte, ya que los cónyuges deben tener las herramientas necesarias para convivir en las condiciones más idóneas a sus circunstancias vitales. Esta es la razón por la que San Pablo les pide a los hombres casados que no sean ásperos con sus mujeres.
   Con respecto a los hijos, San Pablo los insta a que obedezcan a sus padres sin cuestionarlos, y les manda a los padres que no exasperen a sus descendientes, con el fin de evitar que los tales no se debiliten mentalmente.

José Portillo Pérez
joseportilloperez@gmail.com